Calaverita 2016

La calaca cantaba con singular alegría,

pues se estaba dando el festín de su vida

Duarte ya se había pelado y no sabíamos pa’ donde

eso sí, con permiso del “vizconde”.

La situación estaba complicada

Porque todo pintaba de la chingada,

y ya no había ni quien cantara.

Juanga se había petateado,

Joan Sebastian lo había secundado,

Y aunque no le guste al Señor Alvarado

solo su legado nos ha quedado.

Entre nacos y jodidos,

proles y asalariados

estamos todos fregados,

el peso está devaluado.

La gente andaba con pendiente,

pues los gringos erigirían presidente.

Naranja era el color que se vislumbraba

hasta la calaca gustosa se lo gozaba.

Es peligroso! Algunos decían,

la otra mitad no lo creía.

El país estaba dividido,

pues había quien añoraba

lo que “según” había perdido.

La historia estaba por escribirse,

sería la primer mujer en embestirse.

Se gana y se pierde, así es la vida,

mientras la flaca se divertía.

Corrían los últimos meses del año 2016,

el mundo bailaba al compás del vaivén.

La muerte cantaba con mucho gozo,

México había mandado miles pa’l pozo.

De norte a sur las fosas aparecían,

mientras en el gobierno se enriquecían.

El presidente había sido premiado,

el país a los gringos había asegurado.

Sin ánimos de joder, así es como se levanta,

por la mañana toma su café y hace una oración:

“Dios mío, que hoy no la cague muy cabrón”

Desesperado andaba el mexicano,

pero si no lo pelan en su país…

¿Será que lo hagan en otro lado?

Así el progreso es complicado.

En fin, que la flaca hizo su revisión

No sin agradecer de antemano,

Los altares de la fiesta en su honor,

El desfile y el detalle de tal distinción.

– Aquí la dejamos por hoy, nos vemos en el 2017,

no jodan más por favor, sean buenos y más sonrientes –

Mejor bebamos tequila, mezcal o aguardiente

La cosa es olvidar lo que sucede en el presente.

Recibamos pues a nuestros muertos con alegría,

con un vaso de agua y una veladora encendida,

La ocasión lo amerita, la tradición así lo indica,

Sin certeza del día, esperando estar en armonía.

 

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Minientrada

De camino a Portland

Me decidí a pasar unos días en Portland con John y Santiago (una buena oportunidad para cambiar de aires) la cosa había estado muy movida últimamente, el ritmo de trabajo en San Francisco puede llegar a ser algo estresante, pareciera que todos están muy sumergidos en su mundo que si te dejas tantito terminas igual. Bien dicen que todos estamos medio locos, claro que hay de locuras a locuras, pero en este nivel, es importante tomarse un momento para respirar.

Salimos de la casa 04:00pm, el vuelo salía hasta las 08:20pm pero insistió en salir temprano (tempranísimo) porque tenía que regresar a la oficina, estaba esperando una llamada importante. Yo la verdad, hubiese preferido salir una hora más tarde, no tenía ningún problema en irme sola hasta el aeropuerto, me da un poco lo mismo; y aquí es cuando mi madre me pediría que me dé mi lugar de señorita, ¡Pero es que de señorita ya no queda mucho madre! Además, con lo que me molesta el término, si el adjetivo termina siendo la muestra clara de la sociedad machista en la que vivimos ¿Señorita? ¿Acaso también se habla de señoritos? Y luego no falta alguna bruta que hasta lo exige (siendo justa, debo incluirme) ¿ Y cómo no hacerlo? Si lo tenemos grabado hasta el tuétano. Cuestión de roles, porque por más “bato” que sea una, nunca dejarás de ser tratada como “vieja” y en el fondo no todas lo quieren. Como mujer quieres los privilegios de la modernidad de los tiempos, pero no quieres las responsabilidades. El mundo es de los hombres. Ser congruente requiere de “tamaños” y la comodidad es una necesidad constante porque, ¿por qué he de partirme el lomo si puedo evitarlo? (dicen)Total, ahí venimos caminando. Gracias a Dios me acompaño, por que la mochila estaba muy pesada 😉

No deja de sorprenderme la cantidad de gente viviendo en las calles, es como salir/entrar al manicomio, la indigencia en San Francisco es de dar miedo, porque no es que sean viejitos tocando el arpa pidiendo una moneda, o señoras con cinco chilpayates vendiendo mazapanes, chicles o pegándote corazones en la camisa para después pedirte cooperación. No. Son tipos llenos de llagas en el cuerpo, completamente fuera de sí; vamos el típico fulano que te encuentras por ahí a veces en el parque México, a veces en el centro de la ciudad y así… o en su defecto el gorila enorme y súper fuerte que te parte de una, y además aquí con el plus de estar semidesnudos!… pero, ¡nunca una comunidad entera!, por lo menos yo nunca lo había visto así, cinco, seis en una sola esquina completamente trepados en el avión, a plena luz del día, en algún parque hasta con sus tiendas de campaña; y como también es cierto que no dejas de ser más vulnerable ante la mirada de los machos, no es mala idea salir acompañada por “uno” si por algo tienes que caminar por esos rumbos. Es impresionante como cambia el paisaje solamente con caminar unas cuantas cuadras. De este lado camino a la “Marina” la fauna es diferente (aunque no dejas de ver de vez en cuando algo tirado a media banqueta) como todo es cuesta arriba, mi vista es privilegiada y al parecer a ellos les dará mucha flojera subir.

-El otro día de camino a la biblioteca que está justo al lado de la escuela (que parece cárcel) me encontré a dos tirados así sin más, cada uno en distintas calles. Venía yo caminando muy campante y apareció, tienes que fijarte bien porque se pueden confundir con cualquier bulto (luego no se les ve forma) me quedé parada un momento, pensando en si debía acercarme a preguntar algo, pedir ayuda ¿o que?. No tuve que hacerlo por mucho tiempo, un tipo del corte “galán de balneario” paso por un costado del tipo tirado en el piso y lo pateo (ligeramente) así pude darme cuenta de que estaba vivo. El tipo grosero, porque el indigente no le había hecho absolutamente nada, cuando lo pateó (ligeramente) también le dijo que se pusiera a trabajar y siguió su camino, no sin antes llevarse de mi parte una mueca de disgusto profundo y un shame of you.

Me seguí hasta la biblioteca y de regreso me encontré con la otra, a esta si me le acerque a preguntar si necesitaba ayuda, me dijo que sí. Pregunte si necesitaba que le llamara una ambulancia. Me dijo que era pobre pero que no estaba herida ni nada, su aliento…estaba súper alcoholizada, quería dinero y dinero no tenía-.

El macho me acompaño hasta la entrada del BART, yo aborde dirección aeropuerto. En el camino me acompaño una pareja que viajaba en dirección a Tokio y que había estado apenas hace dos meses en Portland, por lo que me recomendaron mucho el lugar; una pareja de chicas guapísimas de mirada penetrante que me pusieron nerviosa todo el camino, se sentaron frente a mí y al bajar me las encontré de nuevo en el torniquete mientras peleaba con el boletito, justo detrás de mi y me dijo:

– A mi siempre me pasa lo mismo.

Se me cayó el ticket de la mano, lo recogí lo mas rápido que pude, ella se quedo parada y me lanzó una sonrisita como de película, yo… con mi trenza.

En fin, llegue con suficiente tiempo de anticipación. Fue un vuelo tranquilo.

John y Santiago llegaron por mí y los abracé, hacía mucho que no lo hacía.

 

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El aguacate y sus bondades

Es bien sabido por las mujeres (o por lo menos en las de mi familia) que el aguacate tiene cantidad de propiedades, además de ser delicioso!!! Bueno pues de entre sus múltiples atribuciones podemos mencionar las maravillas que hace con la hidratación de tu piel. (si tienes piel grasa, no te lo recomiendo). Lo que yo hago es machacar el aguacate con un chorrito de leche (de preferencia de almendras o de soya) para que quede una pasta perfecta. Recién te laves la cara te la pones y la dejas por 20 minutos. Para retirarla agua tibia y ya está; con una vez a la semana es más que suficiente, además la puedes hacer con la mitad del aguacate y la otra, te la comes! 😉

Matas dos pájaros de un tiro. Sacas el tostador, quesito de cabra, unos tomatitos cherries, arugula, aceite de oliva y la mitad del aguacate que no usaste para la mascarilla. Listo el desayuno.

Papaya

Si una cara linda quieres tener, papaya en la cara te debes poner 😉

Es importante limpiar muy bien la papaya, una vez que la hayas dejado pelona, la machacas y la mezclas con el jugo de medio limón diluido en medio vaso con agua. La pasta resultante te la pones en la cara, evitando ojos y  boca, la dejas por 20 minutos. Para retirarla ya sabes, agua tibia.

Como dice el dicho

Ella es Gaby, una vendedora de flores que aunque en un principio pareciera que ser una mala persona, termina por demostrar lo contrario al ayudar Fátima la indígena mazahua recién llegada a la ciudad, después de que su papá la corriera de su casa.“El hambre me tira, pero el orgullo me levanta” es el título que lleva por nombre el capítulo de Como dice el dicho en el cual participé.

Y aunque la foto corresponde a esa producción, en la nota ni siquiera lo mencionan. No hubo entrevista alguna, de hecho el título anterior con el que se había `posteado la nota rezaba con algo como: Denisse será una diva de la tranza urbana en Como dice el dicho, e iba acompañado de la fotografía anterior y aparecía en el portal de televisa.esmas.com

Lo recuerdo de muy buena gana porque la verdad es que me divertí mucho, la producción de Emmanuel Duprez fue increíblemente amena, organizada y profesional, bueno nos fue tan bien, que me llamaron directamente para felicitarme por los resultados…(en serio) 😉

Por lo visto el señor Alex Lerma, (quien firma como reportero) tiene poderes de vidente porque estuve como invitada en el programa Está Cañon con Yordi Rosado en Oct/Nov. del 2012 y está nota está fechada en Julio de ese mismo año; por otro lado se hace mención de las pruebas a las que fui llamada por el productor Jose Alberto Castro, y dice que fue Corona de Lágrimas (2012), en realidad fueron para Palabra de Mujer en el 2007.

En fin… les dejo la nota del portal de espectáculos del que les hablo.

Y el poster del dicho…

y también una fotografía tomada en Marzo de ese mismo año (2012)

Presiento que no le caigo muy bien al tal Alex Lerma, pero como dice el dichoNo soy monedita de oro, pa’ caerle bien a todos.