Primeros años

Nací y crecí en Guadalajara, la ciudad más guapa de México fundada en la fecha más romántica del año, de ahí la magia que envuelve a la perla de occidente. Soy orgullosamente tapatía 😉

Soy la segunda de un total de tres hermanos, dos hombres y yo, con lo que podría decir que crecí entre niños jugando al futbol en la calle. Desde chiquilla siempre supe que quería ser doctora (para ayudar a la gente) como mi Papá. Yo nunca soñé con convertirme en estrella de la televisión, nunca vi programas siendo niña que me hicieran pensar – ¡Cuando crezca quiero ser famosa!-

En mi casa mi papá nos tenía prohibido al Chavo del 8, tampoco se veían telenovelas o cosa que se le parezca. Nosotros veíamos películas dobladas por Canal 5, en donde además la publicidad era muy graciosa. Recuerdo mucho al tipo levantando las pesas que de repente se le cae el pantalón y las pierniiillas zanconas ahí nomas que le temblaban… […] Por lo general eran los sábados por la tarde (desde las 5pm. si mal no lo recuerdo) en las mañanas nos íbamos al parque a jugar (Gdl. tiene parques increíbles).

El domingo a mediodía mi madre me llevaba al teatro. Para mi era impresionante el vestuario, la música… una vez fuimos a ver la Bella y la Bestia… Ufff!!! Aunque para ser honesta siempre me gusto más el teatro que se hacía en el Torres Bodet; es un teatro más chiquito, más íntimo… de las mejores carcajadas en compañía de mi madre.

Así que crecí fascinada con el teatro, participando en todas y cada una de las representaciones que se hicieron durante mi paso por la escuela, desde pastorelas (haciéndola de diablo obviamente), días de la raza, de la Revolución, que la declamación del día de la bandera ¡oh, bandera tricolor!, que si el cinco de Mayo, día de la madre, del maestro, abanderada de la escolta, bastonera, etc. etc. Yo sentía que me liberaba en todos y cada uno de los escenarios que pisaba…

Al final, terminé por empezar a estudiar mercadotecnia que era mi segunda opción, medicina no pudo esperarme un semestre más (razones varias). Después de meditarlo “en familia” (en realidad fue mi madre la que decidió) optamos por la universidad privada, que requería de un esfuerzo y sacrificio importante para todos y al cual yo tenia que sumarme, así que de nuevo en “familia” acordamos que tendría un trabajo más estable que me permitiera aportar a la causa., así fue como llegue a trabajar al hospitalHasta ese entonces ya había sido asistente gerencial (la del café que le dicen) en las oficinas de una comercializadora y en ese preciso instante tenía un trabajo de hostess en un restaurant que además era tienda de diseño en Tlaquepaque (si a mi me descubrieron a los 16 mientras comía en un restaurant en el Centro Magno, pero esa, es otra historia)… en fin… así fue como la publicidad que desde aquel entonces me provocaba muchísima curiosidad fue lo que termino enganchándome en la aventura que en muchos sentidos cambiaría mi vida. MORBO.